Más de 15 corporaciones de atención a emergencias de diferentes municipios colindantes y del gobierno del Estado de México participaron en las labores de combate, control y extinción de un fuerte incendio, ocurrido la noche del lunes 26 de octubre de 2026, en el centro de la ciudad de Toluca, Estado de México.
Desde su combate inicial, hasta su total sofocación y enfriamiento, pasaron más de 24 horas ininterrumpidas de labores de auxilio y recuperación de los inmuebles siniestrados. El destacado y solidario trabajo de los bomberos de la zona metropolitana del Valle de Toluca, coordinado por las autoridades de protección civil, controló la emergencia con saldo blanco, pero con daños severos en seis inmuebles, incalculables daños al medio ambiente por la emanación de humo y un golpe al patrimonio de las personas afectadas en sus comercios y en la estructura de dichos inmuebles.
¿Por qué? ¿Por qué ocurrió? ¿Qué falló, qué se dejó de hacer o qué se hizo mal para que un incidente totalmente prevenible y atendible se saliera de control? Estas son sólo algunas de las preguntas que quizá los peritajes oficiales no precisen responder más allá de los aspectos exigidos por las pólizas de seguro, categorías patrimoniales y causales fisicalistas.
La principal razón por la que no será sencillo encontrar las causas precisas de este siniestro radica en que el fuego lo consumió todo y, más allá de los factores físicos y químico-tecnológicos, las causas humanas –omisión, negligencia o dolo– que detonaron la emergencia están en un terreno subjetivo y plenamente interpretativo, ya que una metodología de investigación forense del riesgo de desastre no se tiene plenamente desarrollada en nuestras instituciones y sus resolutivos no se obtienen de un día para otro y requiere de un análisis con categorías no policiales, sino de la Gestión Integral del Riesgo de Desastre.
Por lo anterior, lo que objetivamente sí se puede precisar del mencionado incendio, basado en los hechos, es que un incidente menor dentro de un local de venta de motocicletas o de una tienda de jarcería, sin la implementación de mecanismos de identificación, previsión, prevención y mitigación de riesgos, ante la presencia de un conato de incendio, el incidente escaló rápidamente por la gran cantidad de material combustible alojado, sin la presencia de un sistema de extinción de incendios, basado en un Estudio de Clasificación de Riesgo, como obliga la normatividad en la materia, ni personal capacitado para prevenirlo y combatirlo, ni un plan de emergencia para prestar el auxilio e intervenciones adecuadas de manera oportuna.
¿Por qué? Porque los inmuebles afectados no tenían un Programa Interno de Protección Civil (PIPC), ni una Unidad Interna de Protección Civil (UIPC) que diera la atención inmediata en la fase inicial del evento. La Ley General de Protección Civil (LGPC), en su artículo 21, establece que la primera atención especializada ante una emergencia la debe proporcionar la UIPC del inmueble, a través de la operación de su PIPC y la brigada de emergencia, en caso de ser rebasada su capacidad de respuesta, dar aviso a la autoridad local, a través de los cuerpos de seguridad pública, bomberos y la Unidad Municipal de Protección Civil, la cual fue tardía.
Al no existir esa primera respuesta, conforme a los niveles de intervención establecidos en la LGPC y la normatividad del Sistema de Comando de Incidentes (SCI), la emergencia rebasó la capacidad municipal y terminó en un desastre, por fortuna sin víctimas mortales, pero con muchas lecciones por aprender, principalmente para los comerciantes y empresarios, más allá del Centro Histórico de Toluca.
Quienes soslayan y desestiman la pertinencia de tener en operación un PIPC –así lo exige la ley en todo el país, desde hace 15 años–, indistintamente de su giro económico, sus dimensiones, sus actividades y su impacto local, arriesgan la vida de sus colaboradores, clientes y proveedores, al igual que su patrimonio y el entorno que es de todos.
Invertir en desarrollar un PIPC, integrar una UIPC e implementar un sistema contra incendios nunca será más caro que las pérdidas y daños que provoca un incendio. Y quienes sí tienen un PIPC vigente, esta es la oportunidad para revisar su calendario de actividades de mantenimiento, capacitación y revisión de equipo, entre otras acciones de prevención, antes de cerrar el año… Esto es Protección Civil. ¡Feliz fin de semana!